Con una eucaristía inició la jornada planificada por el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (INHRR) para celebrar el 142 aniversario del nacimiento de Rafael Rangel, padre de la parasitología y el bioanálisis en Venezuela.
En la ceremonia realizada en el auditorio Dr. José Luis Mayora, el presbítero Robin Zambrano, acompañado por las autoridades de la institución, encabezada por la presidenta, Dra. Lesbia Muro, elevó plegarias al creador por el éxito de esta organización, que se ha convertido en referente sanitario para la prevención, vigilancia y control de la salud del pueblo venezolano.
Rafael Rangel, de origen humilde, nacido en Betijoque, estado Trujillo, un 25 de abril en 1877, y cuyos restos fueron trasladados al Panteón Nacional desde 1977, con motivo del centenario de su nacimiento, es considerado, además, uno de los grandes pioneros de la anatomía patológica en el país.
Culminada la homilía, las trabajadoras y trabajadores se trasladaron hasta el busto de Rafael Rangel, ubicado en las adyacencias de la Institución, donde se hizo una ofrenda floral y se impuso una banda a la escultura del padre de la parasitología venezolana.
Tras entonar las gloriosas notas del Himno Nacional y del propio Himno de esta institución, a cargo de la Sociedad Coral “Enrique Tejera”, la Dra. Lesbia Muro, pronunció unas emotivas palabras sobre la obra de Rangel, donde ponderó no solo su labor científica en las condiciones más adversas, típica de la Venezuela del siglo XX.
“Él innovó con pocos recursos. En su actividad hizo cierto aquel pensamiento de que la necesidad es la madre de todas las invenciones, pero la invención metódica, que es su gran aporte, pues la invención metódica es la que nos permite avanzar en lo estructural y por eso esta institución, basada en su legado, está metodológicamente formada para hacer ciencia, y se rige por la aplicación del método científico para un fin sanitario, asistencial e incluso político”, precisó.
En relación con el aspecto humanista de Rangel, la Dra. Muros, recordó la ética de esta científico e investigador, “sobre sus espaldas estaba la angustia generada por la tragedia que significó tener que quemar las viviendas del pueblo para poder detener la peste bubónica que azotaba al estado Vargas las cuales no fueron repuestas por el gobierno. Esa angustia, muy humana, le llevó a una lamentable decisión que fue la de poner fin a su vida”.
La Dra. Muro en su breve discurso instó a las trabajadoras y trabajadores de la institución a nombrar permanentemente a este sabio y enaltecer los aportes éticos y científicos de este hombre, cuya desaparición física ocurre prematuramente a la edad de 32 años.
Lieska Rodríguez, con 23 años de servicio en Higiene, durante los cuales ha tenido la oportunidad de ocupar distintos cargos, desde Bioanalista I, por allá en 1997, hasta su actual responsabilidad al frente de la Gerencia (E) Sectorial de Diagnóstico y Vigilancia Epidemiológica.
Sobre el compromiso de las y los trabajadores, Lieska, bioanalista egresada de la Universidad Central de Venezuela, expresó: “el instituto se ha caracterizado siempre por inculcarle a los trabajadores lo que significa la ética rangeliana y mucho se ha extendido a lo que es llamada la familia rangeliana. Esto de alguna forma se mete en lo más profundo de nuestro ser, de la importancia de nuestra misión aquí, donde muchas veces nos olvidamos de que existen fines de semanas o días feriados, cuando se trata de dar respuesta al país ante la presencia de una emergencia”.
En tal sentido, recordó el papel que jugó el instituto ante los brotes de chikungunya y zica, ocurridos en el país hace algunos años, cuando la identificación temprana de estos virus, transmitidos al ser humano por mosquitos, permitió al Ministerio de Salud, adoptar la medidas necesarias para evitar su propagación.
La jornada, la cual coincide con el Día del Bioanalista en Venezuela, incluyó la puesta en escena de la obra “El Martirio de un Sabio”, adaptada por Felicita Cortez, directora del grupo teatral “Los Rangelianos”, integrado por miembros de la institución. Un compartir, realizado en el aula “C”, en la dirección de Docencia e Investigación, en honor a los profesionales del bioanalisis, cerró el emotivo evento.
por: Hernández, C. foto: Luongo, Y.